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C

CURIOSIDAD

Alfaberintos, historias breves por Héctor Domingo

I

Los bebés que todavía no nacen, sueñan con brazos y dedos, con ojos, pestañas y dientes de leche. Es la manera como se van construyendo a sí mismos, igual que las lagartijas sueñan con una cola nueva cuando necesitan reponer la que han perdido.
Esto es lo que el cabo Gómez creía y por eso decidió ponerse a dormir luego de que la primera granada le arrancó el brazo derecho.

II

Más de alguna enfermera se habrá sorprendido con aquel recluta que, a pesar de llevar tantos días inconsciente, daba signos de una recuperación milagrosa. La herida había cerrado pronto y, bajo la piel, un imposible hueso nuevo empujaba los tejidos, propiciando ese crecimiento inusual que, a juicio del médico, no podía ser sino alguna clase de tumor desconocido.
Así es como Gómez presume que debió ser, porque al despertarse como único habitante entre aquellas hileras de camas vacías, se dio cuenta de que podía estirar ambos brazos, y girar las muñecas, y palpar con las puntas de los diez dedos el polvo y los fragmentos de ladrillo que cada vez eran más sobre las sábanas. Luego hizo por levantarse, pero estaba débil, tan débil como los muros que, entre lamentos cortados por detonaciones, iban desplomándose cual fichas de un dominó gigantesco que aplastaba en secuencia las camillas, amenazando con llegar hasta la suya. Y Gómez (¡pobre Gómez!, todos esos días sin alimentarse como es debido; tantas energías que le habrá exigido el cuerpo para obrar el milagro de la regeneración...) no pudo hacer más que gritar cuando una de las grandes columnas le reventaba su flamante brazo nuevo.

III

"¡No huí, no deserté por cobarde!”, oigo decir a Gómez frente al muro de ladrillos que cierra la calle estrecha. "¡Miren mis brazos! ¡Miren la doble cicatriz que llevo en el hombro!" Pero ninguno en el pelotón de fusilamiento podemos creerle. O tal vez sí. Quizá los disparos que hacemos ahora sólo son por la curiosidad de ver cómo es que Gómez se duerme para regenerar de nuevo su cuerpo, esta vez de los pies a la cabeza.