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ZOOFITOSAURIO

Alfaberintos, historias breves por Héctor Domingo

Los divulgadores científicos del planeta se han visto inundados con mensajes en los que un hombre, quien asegura ser el famoso desaparecido biólogo Migle Naus, insiste en haber descubierto una nueva criatura, a la que ha bautizado como Zoofitosaurio Naus.
La pista del doctor Naus se perdió hace más de quince años, cuando los integrantes de la expedición por la ribera del río Guald, en la que él formaba parte, fueron reducidos a flautas de huesos y pieles para tambores por los feroces nativos Tzin-Witás.
El presunto biólogo, irreconocible ahora para quienes vieron zarpar a un joven Migle sin marcas de sol ni de cuchillos, alega la existencia de un ser mitad animal y mitad planta. No tiene más pruebas que varios cuadernos con notas y detalladas ilustraciones hechas con lápices y acuarelas (afirma que su cámara fotográfica se perdió al fondo de una cascada, luego de que la rama seca que le salvó de ahogarse en la huida se precipitara río abajo).
“El Zoofitosaurio es similar a una jirafa,” explica el presunto doctor Naus: “Una jirafa, pero con sólo tres extremidades y ostenta en el hocico dos grandes placas óseas que recuerdan al pico de ciertos pájaros grandes. Se alimenta gracias a largos dedos-raíces que le crecen en las patas y que entierra en zonas húmedas de tierra fértil para absorber nutrientes. Tiene, además, un pelaje que cambia de los tonos verdes a los rojizos y varía de frondoso a ralo según las estaciones del año. Otras de sus peculiaridades sorprendentes son que, así como existen lagartijas capaces de regenerar su cola, la especie que descubrí también puede hacer que le broten nuevas patas o cabezas para reemplazar las partes perdidas. Se reproduce por medio de grandes huevos color ocre similares a grandes bellotas que siembra en agujeros superficiales que escarba con el pico y, como los árboles, jamás deja de crecer.”
La comunidad científica no tiene certeza de que el hombre sea quien afirma ser, ni de la posibilidad de que exista el espécimen supuestamente descubierto, pero el hombre insiste en que la información debe ser difundida.
“Sabemos que hay insectos-palo, insectos-hoja y plantas carnívoras”, alega Naus. “¿Por qué dudar, entonces, de la existencia de una especie que muchos ojos tribales han visto habitar las selvas durante siglos? ¿Es porque no pude salvar las fotografías? ¡Pero estos seres existen mucho antes que las cámaras fotográficas! ¿Cómo es posible que tengan más fe en la tecnología que en la naturaleza?”
Quienes sí tienen fe en este hombre son los críticos de arte. Hace un par de meses valuaron sus dibujos con precios que igualan a los de las obras de los artistas actuales más reconocidos y muchos representantes se han ofrecido a manejar su carrera artística siempre y cuando el hombre se comprometa a inventar, de vez en vez, nuevas criaturas tan exóticas como el Zoofitosaurio.